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Sociedad 16.03.2026

Qué significa no querer estar en pareja, según la psicología

La psicología explica qué significa realmente no querer estar en pareja y por qué esta decisión puede estar vinculada con madurez emocional.

Fuente: A 24

No querer estar en pareja dejó de ser visto como un problema psicológico o una señal de fracaso personal. Durante décadas, la cultura occidental sostuvo la idea de que la adultez plena llegaba con el matrimonio o la convivencia en pareja. Quien no seguía ese camino quedaba expuesto a prejuicios: soledad, inmadurez o incapacidad para comprometerse.

Sin embargo, la psicología contemporánea comenzó a desmontar esa narrativa. Investigaciones recientes y aportes de especialistas en relaciones humanas sugieren que elegir la soltería puede ser una decisión consciente, saludable y coherente con la identidad personal.

Ante esta realidad, surgen preguntas inevitables: ¿Se trata de miedo al compromiso? ¿Es un rasgo de personalidad? ¿O representa un cambio cultural profundo en la manera de entender la felicidad?

La psicología académica comenzó a ofrecer respuestas que se alejan de los diagnósticos simplistas y ponen el foco en la autenticidad personal y la evolución de las necesidades humanas.

 

Qué significa no querer estar en pareja, según la psicología

Mucho antes de que el debate sobre la soltería moderna se volviera popular, el psicoanalista británico Donald Winnicott ya había planteado una idea revolucionaria. En un ensayo publicado en 1958, Winnicott propuso que la capacidad de disfrutar de la soledad es uno de los indicadores más claros de madurez emocional.

Para el especialista, una persona psicológicamente estable es capaz de:

  • Estar sola sin sentirse abandonada
  • Encontrar bienestar en su propio mundo interno
  • No depender constantemente de la validación externa

Según Winnicott, esta capacidad se desarrolla en la infancia cuando el individuo experimenta seguridad emocional en presencia de otra persona significativa y luego internaliza esa sensación de protección.

El resultado es un adulto que puede sostener su identidad sin necesitar una relación como soporte permanente. Desde esta perspectiva, no querer pareja no necesariamente indica carencia, sino que puede revelar una estructura emocional sólida.

 

El auge de la individualidad conectada

El fenómeno también fue analizado desde la sociología. El investigador Eric Klinenberg, profesor de la Universidad de Nueva York, estudió cómo el aumento de personas que viven solas representa uno de los cambios demográficos más importantes del último siglo.

En su trabajo, Klinenberg observó que vivir solo no implica aislamiento social. De hecho, en muchos casos ocurre lo contrario. Las personas que eligen la soltería suelen desarrollar redes sociales más amplias y dinámicas que quienes viven en pareja.