Sociedad 30.07.2021
Campeones “olímpicos de la ignorancia”: medalla de oro y récord mundial
Cada cuatro años se celebra la fiesta de los deportistas, repito, “de los deportistas”, pero suelen colgarse varios “cosos” en el podio del esfuerzo de muchos.
Fuente: Agenciafe
El trabajo de cuatro años culmina en el evento deportivo de mayor consagración para un atleta, no asiste cualquiera, es un galardón para las personas que se esforzaron, tuvieron disciplina, cayeron y pudieron volver a levantarse por superación, espíritu, convicción o por razones puramente sentimentales, sí, sentimentales, como lo que le hace recargar las pilas o le da ese impulso que necesita para levantarte cada mañana y poder cumplir los objetivos del día.

¿Necesitas medallas por cumplir cada tarea diaria?
No, ellos tampoco, su premio es haber alcanzado cada objetivo que les presenta su disciplina de la mejor manera posible, por la que aman y por la que dejan miles de cuestiones que a “usted” también le gusta hacer pero que por ahí no es tanto el sacrificio porque no deja muchas cosas de lado si tiene la posibilidad de elegir.
Los deportistas profesionales, la mayoría, por no generalizar, no tienen festejos de cumpleaños, no van a fiestas, no se amanecen con seres queridos en una, no comen hasta quedar desmayados, se levantan muy temprano. A muchos de ellos les ponen el mote de “ídolo” y también una mochila de mil kilos que no pidieron pero que se las colocan igual, ah, y también un cartelito de “fracasado, perdedor, frustrado…” cuando no pidieron el alias y mucho menos la mochila por vivir de algo que eligieron, que les gusta, que aman, que los mueve y los conmueve, ellos eligieron ese camino y saben el sacrificio “personal” que esto acarrea, pero lo que les impone la sociedad lo ignoran porque el camino suele ser solitario, cuando están en plena batalla, “solos” contra el mundo, compitiendo, aprendiendo y haciéndose fuertes para poder llegar, hasta que en lugar de ser ignorados, de pronto, por una victoria se hacen conocidos, y a medida que van sumando logros deportivos se convierten en “populares”, los siguen, los idolatran, los toman de ejemplo pero cuando llega la derrota los convierten en carne de cañón para volcar en ellos, sus propias frustraciones pero que no saben reconocer, como suele suceder, “la culpa es siempre del otro”.

No hay un solo atleta que haya llegado a esa instancia por política, dinero o acomodo, se llega por “victorias acumuladas”

Los deportistas que tienen el “honor” de participar en un Juego Olímpico “son triunfadores” en todos los sentidos, hay mucha gente, y no generalizo, pero lamentablemente, es mucha, la que se sienta en un sillón, se llena el plato de comida y mirando la televisión se sienta a criticar mientras observa la programación de este evento deportivo y se irrita gratuitamente cuando ve que a un deportista no le salen los resultados que fue a buscar, “ignorando” que antes de ese objetivo no cumplido hubieron decenas de victorias para llegar a ese momento privilegiado de participar., está demás decir que así lleguen en el puesto 100, hubo millones de atletas alrededor del mundo que no ingresaron en ese grupo de 100 deportistas privilegiados que están participando en los Juegos, o sea, “señor, señora televidente”, no está viendo a un fracasado como “usted” piensa o cree, “usted” no siguió el camino de ese deportista durante varios años ni conoce su historia, no aprecia porque desconoce el esfuerzo que tuvo que hacer ese competidor para que “usted” se pueda llenar el plato de comida y se siente a criticar cómodamente detrás de una pantalla de televisión y señale con el dedo, ignora los resultados competitivos y quienes fueron los deportistas que, quizás, quedaron afuera de los Juegos Olímpicos o mundiales por décimas o milésimas de segundos, litros de sudor y kilos de sacrificios, familias y seres queridos sufriendo atrás de esa persona que hizo de su vida una carrera mundial y que pierde más de lo que gana para cumplir el sueño de estar entre esos “pocos privilegiados triunfadores”, sueños que quizás "usted", no se atreve a cumplir.

“El podio, la medalla, lo desean propios y extraños”
Sirven, en lo abstracto, para premiar a los que llegan primero como coronación para que los espectadores tengan una escena para aplaudir y señalar de que están frente a un vencedor., los que quedan debajo de un podio saben por dentro que no fue posible cumplir con su cometido, pero que van a seguir luchando con más incentivación que con la que llegaron para poder vivir las mismas sensaciones que los hizo estar allí aunque millones de “ignorantes” solo miren allá arriba y piensen “desatinadamente”, que los que quedaron abajo son igual que “ellos”, uno más del montón, no se equivoque “espectador”, no son iguales.

“Compañerismo, dedicación, trabajo, creatividad, esfuerzo, compromiso, solidaridad, empatía, tacto, ubicación, sinceridad, voluntad, sentimiento, cordialidad, respeto, energía, disciplina, entrega, sangre y corazón, amistad, amor…”

Eso es el espíritu olímpico, si usted lo tiene con cada padre y madre, con cada hijo o hija, con cada hermano o hermana, con cada vecino o vecina, con cada empleado o empleador, con cada amigo o amiga, con cada compañera o compañero de trabajo o estudios, con cada persona que nos necesita desinteresadamente, “con nosotros mismos”, “usted” es un triunfador y sus familiares y seres queridos deben estar muy orgulloso de “usted” sin mirar si figura en una tabla de medallero o si subió o no a un podio o le cuelga del cuello alguna medalla o conserva algún trofeo, si cumple con siquiera alguno de esos requisitos, siéntase “orgulloso de usted” y colóqueme entre sus fans porque de la vida, “usted”, es un campeón mundial.

Imágenes ilustrativas.