Politica 14.08.2016
SUSANA MALCORRA
"Malvinas es una diferencia profunda que tenemos con Reino Unido"
La canciller habló de todo: la relación con el Reino Unido y Venezuela, los refugiados sirios, su candidatura a la ONU, el G20, las inversiones, el tarifazo y las declaraciones de Macri sobre la última dictadura.
Por: Agenciafe/Infobae /
La entrevista, de la que participó Infobae junto a otros cinco medios gráficos, se realizó en la mañana del jueves 11, en el salón de reuniones del piso 13, contiguo al despacho de la canciller en el Palacio San Martín. De buen humor, y durante poco más de una hora, Susana Malcorra se refirió a todos los temas que hoy ocupan la agenda de política exterior del Gobierno: el reclamo por Malvinas y la relación con el Reino Unido, la situación de Venezuela y el Mercosur, la próxima cumbre del G20, el plan del país respecto a la recepción de refugiados sirios, inversiones y la repercusión del tarifazo en el mundo, su candidatura en la ONU y los dichos del presidente Mauricio Macri respecto a la última dictadura.
– ¿Cómo va su candidatura en Naciones Unidas?
Esto yo lo he dicho desde el principio, es un largo camino. No es una elección por democracia directa, con lo cual hay que saber leer lo que pasa. Es una votación táctica, todo el mundo trata de privilegiar el candidato que prefieren. En lo personal estoy muy satisfecha, de la primera a la segunda votación quedé posicionada muy bien, como la tercera candidata y la primera mujer. En esta carrera de obstáculos que requiere de una gran paciencia y tenacidad, siento que las cosas se están moviendo bien. Lamentablemente, en términos generales el voto a las mujeres está mucho peor que el voto a los hombres. Eso me apena mucho, hay mujeres muy distinguidas y con mucha experiencia.
– ¿Y por qué cree que pasa eso?
Yo creo que profundamente todavía hay un voto sesgado en contra de las mujeres. Lo creo profundamente. A igualdad de capacidades siempre hay un pequeño margen negativo con las mujeres.
– ¿Y si no gana igual se queda como canciller?
No hay nada que indique que me tenga que ir, salvo que el Presidente me pida que me vaya. No hay ninguna contradicción en perder esa aspiración y mantenerse como canciller.
– Y en el caso de que gane, ¿ya habló con Macri sobre su sucesor?
Si yo me fuera, mi sucesor o sucesora lo va a elegir el Presidente.
– Algunos sectores de la oposición plantearon que su candidatura condiciona la política exterior de la Argentina, ¿qué responde?
Yo ya he respondido eso. Estoy trabajando como canciller full time. Trabajo con total consistencia y coherencia. Pensar que el proceso de eventual acceso a ser secretaria general puede tener una condición con la política de la Argentina es pensar que la Argentina tiene alguna antinomia con las Naciones Unidas, y eso no es así.
– Han pasado ocho meses de Gobierno, y el problema sigue siendo la falta de confianza de inversores en la Argentina. ¿Cómo se modifica esto?
Uno no revierte tendencias de un día para el otro. Yo he dicho que la confianza se pierde muy rápido y se gana con tiempo, con consistencia de medidas, decisiones y acciones. El primer paso para recuperar totalmente la confianza es salir y presentar al país con la visión y la perspectiva que el presidente Macri le ha impreso a esta gestión. Y eso lo hemos estado haciendo de manera incansable. La inversión que hemos hecho de posicionamiento de la Argentina es enorme, eso ha avanzado muy bien. Después vienen las pruebas de amor, y tienen que ver con cuanto los argentinos mismos estamos dispuestos a invertir en la Argentina, y eso es algo que el mundo lee. Ahí están empezando a moverse las cosas. El sinceramiento al cual se está llamando ahora es una prueba fundamental para entender que los argentinos estamos comprometidos a nuestro país. La Argentina hoy no es un país competitivo en muchos aspectos.
– En ese sentido, como canciller, ¿corresponde que hable con el Presidente del daño que le hacen a la Argentina aspectos como el tarifazo, en términos de política exterior y desde el punto de vista jurídico?
Lo que le ha hecho daño a la Argentina es tener tarifas congeladas por tanto tiempo. Se ha generado una discusión enorme, una judicialización del tema de las tarifas que no es bueno para el reordenamiento ni es bueno para la imagen. Estas cuestiones las están mirando el mundo para ver hasta donde va a ser sustentable una adecuación de tarifas en un modelo sostenible en el largo plazo. Lamentablemente en algunos de estos traspiés de la judicialización tenemos que salir a explicar más de lo que querríamos.
– Respecto de Venezuela, ¿tienen alguna estrategia por la autoproclamación del país caribeño en el Mercosur?
La posición de la Argentina es que no hay automaticidad de traspaso. Vamos a tratar de evitar una confrontación que creemos que es una confrontación que no le sirve al Mercosur.
– Ayer (miércoles 10), la canciller de Venezuela dijo que Macri quiere romper el Mercosur…
Yo prefiero no responder a esos comentarios. Creo que la canciller Delcy Rodríguez tiene una convicción muy fuerte de haber recibido la presidencia pro tempore, creo que es una mujer muy apasionada, y yo la respeto como tal. No voy a entrar en un diálogo de confrontación porque me parece que eso también afecta no solo las relaciones entre nosotros sino la visión que tiene el mundo del Mercosur. Las cuestiones diplomáticas no se dirimen a través de la prensa. Yo se que a ustedes les encantaría que fuera distinto.
– ¿Pero no hacen una autocrítica en el Mercosur? Es muy clara la posición de Paraguay y Brasil, más radicalizada, y la posición argentina intermedia, y la de Venezuela radicalizada hacia el otro lado. ¿No hubiese sido lo correcto aplicarle la cláusula democrática?
Es que no hay acuerdo en aplicar la cláusula democrática. Hay una sobre simplificación de todos los temas. Todas estas decisiones en los organismos multilaterales y regionales se toman por consenso. O nos une el amor o nos une el espanto, pero estamos juntos. La posición de Brasil y la de Paraguay son distintas entre sí. La de Uruguay es otra y la de Venezuela otra. Nosotros estamos tratando de construir una lógica que sea respetuosa y que atienda las distintas perspectivas. Tenemos que respetar los reglamentos.
-¿Hay canales de diálogo con Venezuela?
Yo hablo con mi colega venezolana.
– ¿Hay alguna posibilidad de zanjar esta discusión?
Si no creyera eso dejaría de ser la canciller.
– En el escenario venezolano, el diagnóstico es el de una crisis social muy profunda, ¿cuál es el papel del Vaticano, por el diálogo que usted ha tenido con el secretario Pietro Parolin?
La crisis de Venezuela tiene múltiples niveles. El más reciente tiene un impacto social enorme por el desabastecimiento de bienes básicos y de medicinas. Esto va más allá de discusiones de índole más político. En ese contexto, cuando nosotros hablamos por primera vez con el Vaticano, allá en la visita que hizo el presidente Macri, esta situación todavía no estaba tan a flor de piel. Después yo tuve ocasión de hablar con su Santidad, y su Santidad volvió a reiterar que el Vaticano estaría dispuesto a ayudar pero que tendrían que estar dadas las condiciones. Me da la impresión de que estamos muy cerca de que el Vaticano esté dispuesto a participar, la situación se ha agravado. Yo creo que estamos cerca de que se pueda armar una combinación que incluya algún paraguas del Vaticano al diálogo. Se ha avanzado en la idea del revocatorio, pero la pregunta es cuando se puede hacer. Me parece que el Vaticano puede ayudar, no solo en lo inmediato, del desabastecimiento, sino en el diálogo.
– ¿Esa es una impresión suya, información, o deseo?
Entiendo que el Vaticano está evaluando esto con una mirada positiva, todavía no hay una confirmación del Vaticano. No tengo una certeza. Pero sí sabemos que el rol de la diplomatica vaticana ha sido muy importante en muchos casos. Hay un deseo de parte nuestra de que ocurra, y una certeza de que puede ocurrir.
– ¿Cómo va su candidatura en Naciones Unidas?
Esto yo lo he dicho desde el principio, es un largo camino. No es una elección por democracia directa, con lo cual hay que saber leer lo que pasa. Es una votación táctica, todo el mundo trata de privilegiar el candidato que prefieren. En lo personal estoy muy satisfecha, de la primera a la segunda votación quedé posicionada muy bien, como la tercera candidata y la primera mujer. En esta carrera de obstáculos que requiere de una gran paciencia y tenacidad, siento que las cosas se están moviendo bien. Lamentablemente, en términos generales el voto a las mujeres está mucho peor que el voto a los hombres. Eso me apena mucho, hay mujeres muy distinguidas y con mucha experiencia.
– ¿Y por qué cree que pasa eso?
Yo creo que profundamente todavía hay un voto sesgado en contra de las mujeres. Lo creo profundamente. A igualdad de capacidades siempre hay un pequeño margen negativo con las mujeres.
– ¿Y si no gana igual se queda como canciller?
No hay nada que indique que me tenga que ir, salvo que el Presidente me pida que me vaya. No hay ninguna contradicción en perder esa aspiración y mantenerse como canciller.
– Y en el caso de que gane, ¿ya habló con Macri sobre su sucesor?
Si yo me fuera, mi sucesor o sucesora lo va a elegir el Presidente.
– Algunos sectores de la oposición plantearon que su candidatura condiciona la política exterior de la Argentina, ¿qué responde?
Yo ya he respondido eso. Estoy trabajando como canciller full time. Trabajo con total consistencia y coherencia. Pensar que el proceso de eventual acceso a ser secretaria general puede tener una condición con la política de la Argentina es pensar que la Argentina tiene alguna antinomia con las Naciones Unidas, y eso no es así.
– Han pasado ocho meses de Gobierno, y el problema sigue siendo la falta de confianza de inversores en la Argentina. ¿Cómo se modifica esto?
Uno no revierte tendencias de un día para el otro. Yo he dicho que la confianza se pierde muy rápido y se gana con tiempo, con consistencia de medidas, decisiones y acciones. El primer paso para recuperar totalmente la confianza es salir y presentar al país con la visión y la perspectiva que el presidente Macri le ha impreso a esta gestión. Y eso lo hemos estado haciendo de manera incansable. La inversión que hemos hecho de posicionamiento de la Argentina es enorme, eso ha avanzado muy bien. Después vienen las pruebas de amor, y tienen que ver con cuanto los argentinos mismos estamos dispuestos a invertir en la Argentina, y eso es algo que el mundo lee. Ahí están empezando a moverse las cosas. El sinceramiento al cual se está llamando ahora es una prueba fundamental para entender que los argentinos estamos comprometidos a nuestro país. La Argentina hoy no es un país competitivo en muchos aspectos.
– En ese sentido, como canciller, ¿corresponde que hable con el Presidente del daño que le hacen a la Argentina aspectos como el tarifazo, en términos de política exterior y desde el punto de vista jurídico?
Lo que le ha hecho daño a la Argentina es tener tarifas congeladas por tanto tiempo. Se ha generado una discusión enorme, una judicialización del tema de las tarifas que no es bueno para el reordenamiento ni es bueno para la imagen. Estas cuestiones las están mirando el mundo para ver hasta donde va a ser sustentable una adecuación de tarifas en un modelo sostenible en el largo plazo. Lamentablemente en algunos de estos traspiés de la judicialización tenemos que salir a explicar más de lo que querríamos.
– Respecto de Venezuela, ¿tienen alguna estrategia por la autoproclamación del país caribeño en el Mercosur?
La posición de la Argentina es que no hay automaticidad de traspaso. Vamos a tratar de evitar una confrontación que creemos que es una confrontación que no le sirve al Mercosur.
– Ayer (miércoles 10), la canciller de Venezuela dijo que Macri quiere romper el Mercosur…
Yo prefiero no responder a esos comentarios. Creo que la canciller Delcy Rodríguez tiene una convicción muy fuerte de haber recibido la presidencia pro tempore, creo que es una mujer muy apasionada, y yo la respeto como tal. No voy a entrar en un diálogo de confrontación porque me parece que eso también afecta no solo las relaciones entre nosotros sino la visión que tiene el mundo del Mercosur. Las cuestiones diplomáticas no se dirimen a través de la prensa. Yo se que a ustedes les encantaría que fuera distinto.
– ¿Pero no hacen una autocrítica en el Mercosur? Es muy clara la posición de Paraguay y Brasil, más radicalizada, y la posición argentina intermedia, y la de Venezuela radicalizada hacia el otro lado. ¿No hubiese sido lo correcto aplicarle la cláusula democrática?
Es que no hay acuerdo en aplicar la cláusula democrática. Hay una sobre simplificación de todos los temas. Todas estas decisiones en los organismos multilaterales y regionales se toman por consenso. O nos une el amor o nos une el espanto, pero estamos juntos. La posición de Brasil y la de Paraguay son distintas entre sí. La de Uruguay es otra y la de Venezuela otra. Nosotros estamos tratando de construir una lógica que sea respetuosa y que atienda las distintas perspectivas. Tenemos que respetar los reglamentos.
-¿Hay canales de diálogo con Venezuela?
Yo hablo con mi colega venezolana.
– ¿Hay alguna posibilidad de zanjar esta discusión?
Si no creyera eso dejaría de ser la canciller.
– En el escenario venezolano, el diagnóstico es el de una crisis social muy profunda, ¿cuál es el papel del Vaticano, por el diálogo que usted ha tenido con el secretario Pietro Parolin?
La crisis de Venezuela tiene múltiples niveles. El más reciente tiene un impacto social enorme por el desabastecimiento de bienes básicos y de medicinas. Esto va más allá de discusiones de índole más político. En ese contexto, cuando nosotros hablamos por primera vez con el Vaticano, allá en la visita que hizo el presidente Macri, esta situación todavía no estaba tan a flor de piel. Después yo tuve ocasión de hablar con su Santidad, y su Santidad volvió a reiterar que el Vaticano estaría dispuesto a ayudar pero que tendrían que estar dadas las condiciones. Me da la impresión de que estamos muy cerca de que el Vaticano esté dispuesto a participar, la situación se ha agravado. Yo creo que estamos cerca de que se pueda armar una combinación que incluya algún paraguas del Vaticano al diálogo. Se ha avanzado en la idea del revocatorio, pero la pregunta es cuando se puede hacer. Me parece que el Vaticano puede ayudar, no solo en lo inmediato, del desabastecimiento, sino en el diálogo.
– ¿Esa es una impresión suya, información, o deseo?
Entiendo que el Vaticano está evaluando esto con una mirada positiva, todavía no hay una confirmación del Vaticano. No tengo una certeza. Pero sí sabemos que el rol de la diplomatica vaticana ha sido muy importante en muchos casos. Hay un deseo de parte nuestra de que ocurra, y una certeza de que puede ocurrir.