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Politica 02.03.2016

NACIONALES

Un estreno tenso ante un Congreso renovado y dividido

Hubo gritos y acusaciones cruzadas entre oficialistas y kirchneristas en una jornada sin militancia ni papelitos.

Por: Infobae /

 e los gritos provenientes del bloque kirchnerista, sobresalió el de Mayra Mendoza, desde la hilera de bancas más alejada del estrado. El índice derecho en alto, el ceño fruncido y el cuerpo volcado hacia adelante. "¡Respete al pueblo!", se indignó la dirigente de La Cámpora, ante un pedido de "silencio" y "respeto" que le había hecho Gabriela Michetti.

Mauricio Macri acababa de acusar al gobierno de Cristina Kirchner de "promover" la inflación y el ala izquierda del recinto rugía como un león herido. "Hay que respetar el voto democrático", intervino el Presidente. Se disparó entonces la reacción del oficialismo, ubicado a la derecha. De pie, diputados y senadores se unieron en un solo grito con el público de las galerías: "¡Sí se puede! ¡Sí se puede!". Macri sonrió.

Había pasado media hora de discurso, con un mensaje de tono duro centrado en el peso de la "herencia". El instante de agitación reflejó como ningún otro el clima que marcó el primer discurso de Macri ante la Asamblea Legislativa. Fue un estreno tenso ante un Congreso dividido. Una muestra de la reconfiguración del tablero político y un anticipo de la tirantez que signará los debates parlamentarios de ahora en adelante.

Las palabras de Macri avivaron las llamas de un fuego que estaba encendido desde antes que el Presidente pisara el Congreso. Los diputados del Frente para la Victoria (FPV) lo esperaban con carteles críticos, pegados en el frente de sus bancas. "Basta de despidos", decía el que sostenía Héctor Recalde. Incluso antes de ingresar en el recinto, el Presidente se atragantó con un reclamo que, cara a cara, le hizo la kirchnerista Carolina Gaillard, integrante de la comisión de bienvenida. "Interceda en la liberación de Milagro Sala", le dijo cuando Macri le dio la mano. El Presidente siguió saludando, sin responder.

El pedido por la dirigente jujeña, que lleva 47 días presa en una cárcel de Alto Comedero, formó parte también de la cartelería kirchnerista. El Presidente se tomó unos segundos para mirar las galerías y los balcones. También ahí se notaba la reconfiguración de la escena política. Como siempre, había funcionarios, empresarios, sindicalistas, intendentes y dirigentes de derechos humanos. Pero no se repetía ninguna cara respecto del año pasado.

Ausencias y presencias

En el primer piso, compartían sector los gremialistas Hugo Moyano y Gerónimo Venegas. Justo al lado, estaban Adolfo Pérez Esquivel y el cacique qom Félix Díaz. A pocos metros de ahí, el presidente de la Sociedad Rural, Luis Etchevehere; el presidente de la UIA, Adrián Kaufmann, y el titular de la AEA, Jaime Campos. En el tercer piso no hubo banderas ni militancia, como otras tantas veces. Había, en su mayoría, personas vestidas de traje y corbata, quienes no tiraron ni un papelito. No fue el único contraste con la gestión anterior. En el nuevo Congreso, Elisa Carrió fue ovacionada.


Aunque los murmullos poblaron toda el ala izquierda del recinto, la tensión se concentró en las bancas donde se ubicaron los jefes de La Cámpora, a los que le faltó su conductor: Máximo Kirchner fue el gran ausente. Sus voceros explicaron que decidió quedarse en Río Gallegos para la apertura de las sesiones en la Legislatura provincial, a cargo de Alicia Kirchner. Tampoco estuvo la ex presidenta de la bancada del FPV Juliana Di Tullio ni los diputados del Frente de Izquierda (FIT). En los palcos se notó la ausencia de la primera dama, Juliana Awada.

Sentado al lado de Juan Cabandié, el "Cuervo" Andrés Larroque fue uno de los más activos en el asalto de los carteles, una práctica copiada de los que eran oposición hasta el 10 de diciembre pasado. En un momento del discurso, el secretario general de La Cámpora sostenía dos, uno en cada mano, con mensajes dirigidos al Presidente: "Calcaterra es tu primo. 2500 millones en enero en contratos con el Estado" y "Franco es tu padre. Toda una vida en contratos con el Estado".

Una postal exótica de la división protagonizaron Axel Kicillof y Nicolás Massot. El presidente del bloque de diputados de Pro se ubicó en territorio hostil, rodeado de kirchneristas y justo al lado del ex ministro de Economía. Parecían separados por una cortina invisible. Cuando Massot aplaudía, Kicillof negaba con la cabeza. No se miraron durante toda la ceremonia hasta que, sobre el final, el dirigente macrista señaló un punto alejado y le comentó algo por lo bajo al kirchnerista. Kicillof se rió. Pero la charla enseguida quedó ahí y los dos volvieron a mirar hacia adelante.

Siempre con la guardia en alto, los kirchneristas fueron los primeros en notar que Macri repitió un párrafo de sus discurso. "¡Ya lo leíste, ya lo leíste!", le gritaron con tono burlón. El Presidente salió del paso con humor e ironía: "Muchas gracias. Veo que están atentos. Les propuse trabajar en conjunto y me alegro de que hayamos tenido nuestra primera tarea". La broma no alcanzó para aflojar las tensiones de un recinto listo para más batallas.

“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo”

Beethoven