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Deportes 23.02.2016

NO ES UNA SORPRESA QUE A COLÓN LO HAYAN GOLEADO

Las dudas que este equipo despertaba por la falta de marca en el medio y atrás, se disimulaban con grandes producciones futbolísticas. Esto último superaba ampliamente a lo primero.

Por: Agenciafe/El Litoral /

 Pinchado físicamente, con muy poquito de ese fútbol que despertó admiración y sorpresa en todos, Colón fue una sombra del equipo que empezó arrollando el torneo. De todos modos, nada de lo que pasó en lo defensivo puede haber sorprendido. Colón había tenido serios defectos que no se agudizaron ni preocuparon demasiado porque el resultado era diferente al de ayer. ¿O acaso alguien puede olvidarse de la decisiva actuación de Broun ante Quilmes?, ¿o de la cantidad de situaciones claras que tuvo Belgrano para convertirle goles, sobre todo en el primer tiempo del partido del jueves en el Brigadier López? Colón fue un equipo con marcados desequilibrios entre lo muy bien que jugaba a la pelota y la contundencia para definir, con todo lo que sufría en defensa. El momento de sucumbir le llegó en Mendoza. Con la pelota no fue nada bueno (salvo la gran jugada que terminó con el gol de Sperdutti) y, al momento de defenderse, el equipo no tuvo la solidez ni la capacidad de aguantar nada.

A todo esto, tampoco el técnico ayudó desde el banco. O en todo caso desde la platea, porque ese fue el lugar en el que Franco debió dirigir al equipo. Viendo los desequilibrios defensivos, optó con el partido 1 a 1 por colocar a Bastía en lugar de Lagos. Pero lejos de pararse como un volante central y ayudar a un incansable pero muy solitario Poblete en la contención, el Polaco se fue a jugar atrás. Sí, leyó bien, se fue a jugar de defensor, armando por momentos una hipotética línea de tres con Conti y Benegas. ¿Qué quiso hacer Franco con este movimiento?, posiblemente permitir que Villafañe y Clemente jueguen un poco más arriba, en la línea de Poblete, para que Ledesma y Figueroa tengan un poco más de aire para jugar. No le salió. Y después sacó a Ledesma, justo en el momento en que empezaba a amigarse de vuelta con la pelota. Intentos que no resultaron positivos y desmejoraron la producción general del equipo.

El tercer aspecto (hablamos de los serios problemas defensivos y del desmejoramiento progresivo que fue teniendo el equipo a medida que pasaron los minutos) para señalar es el opaco rendimiento individual de algunos jugadores. Y en este rubro, lo que más se nota y siente es lo de Alan Ruiz. Ausente por completo en el primer tiempo, intentó asumir responsabilidades en el segundo, pero ya no pudo. Parecía fastidioso en la cancha, como enojado con la situación, bien marcado en el primer tiempo pero colaborando con su falta de movilidad.

Es cierto que este equipo no tiene una dependencia total de Alan Ruiz, pero si a eso se le suma que Lagos no apareció en todo el partido, que Sperdutti no fue el mismo, que Ledesma empezó bien pero después se fue cayendo, que con Figueroa pasó lo mismo, llegamos a la conclusión de que Colón no pudo tener esa capacidad para manejar la pelota de otros partidos, algo que ayer fue propiedad de un Godoy Cruz que no sólo consiguió sacársela, sino que además lo complicó muchísimo y le creó una gran cantidad de situaciones de peligro que, en el segundo tiempo sobre todo, se encargó de definirlas en la red sabalera.

Colón tuvo sólo dos momentos en todo el partido. El primero fue luego del golazo de Sperdutti (por la brillante maniobra colectiva previa) y hasta que llegó el empate de Pol Fernández; el otro fue luego del segundo gol (el de Carabajal), cuando tuvo una clarísima situación entre Alan Ruiz y Figueroa, que terminó con el despeje de un defensor sobre la línea, con el arquero vencido. Después, fue casi todo de Godoy Cruz, que le supo quitar la pelota a Colón y lo complicó seriamente a través de los tres hombres que puso en ofensiva: los morenos Ayoví y Santiago García, más el aporte del pibe Carabajal, otra vez inscripto en el gol, como ante River.

Sin la pelota y dando muestras evidentes de cansancio, más los enormes problemas defensivos que no tuvieron solución, Colón terminó dejando una imagen de equipo superado por el rival e impotente. Atrás, los pelotazos cruzados a las espaldas de Conti jamás fueron resueltos por Villafañe, quien en el mano a mano tampoco tuvo respuestas adecuadas. Lo mismo, aunque agravado por el bajísimo nivel de Benegas, pasó en el otro sector. Y cuando se improvisó la línea de tres con el Polaco Bastía metido como central, la situación empeoró y los goles de Godoy Cruz no tardaron en llegar.

Fue un cachetazo como para bajar a tierra sin pensar que todo lo conseguido hasta ahora había sido producto de la suerte o de la casualidad. Colón tuvo muchos méritos y virtudes en los otros partidos como para saber que el camino elegido es el correcto. Este fue un paso en falso en el que se aglutinaron varios factores, empezando por la falta de respuesta de los resortes individuales. En lo colectivo, lo que más debe preocupar a Franco es su defensa. Del medio para adelante, el de ayer fue un paso en falso. Del medio para atrás, la ratificación de que es el punto flojo del equipo. Después de la victoria ante Quilmes lo advertimos, cuando referenciamos a aquella famosa frase de la manta corta de Tim, el entrenador de los Matadores, quien justificaba los desacoples defensivos como consecuencia de la voraz ambición ofensiva de su equipo, que es tan cierta como preocupante. Colón tiene un estilo de juego que genera mucha expectativa cuando tiene la pelota como incertidumbre cuando debe recuperarla o defenderse. En Quilmes hubo eficacia y estuvo Broun. Ayer, jugó menos y defendió peor. Nada de lo que pasó debe sorprender.

“Para ser irremplazable, uno debe buscar siempre ser diferente”

Coco Chanel