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Deportes 22.02.2016

YA PARECÍA PERDIDO, PERO CENTRAL LO REMONTÓ EN UN FINAL INFARTANTE

Caía 3 a 1 con River, lo fue a buscar con todo y llegó al 3 a 3 definitivo. El equipo de Coudet mejoró mucho en el segundo tiempo y salvó el invicto en el Gigante.

Por: Agenciafe/La Capital /

 La derrota se consumaba, hasta el estadio estaba a media luz desde hacía rato. Ya estaba la intención de escribir sobre los paliativos, porque no se estaba perdiendo de cualquier manera, y uno de ellos apuntaba a que era River, y no otro, el que volvía a cortarle un invicto increíble. Pero no. Aún a este gallardo Central, a este equipo que tiene reservas anímicas y fútbolísticas para no darlo nunca por muerto, le quedaba un hilo más en el carretel para levantar hasta dos goles de diferencia en un partido siempre a contramano y consiguió lo que para muchos era inimaginable entonces, cuando el reloj marcaba el minuto 50 del complemento: que llegara a empatarlo. Y lo hizo de la única manera posible: con la cabeza de Marcelo Larrondo, el superhéroe que hoy por hoy emergió como el símbolo de un equipo que le da sustento a un sueño cada vez más posible.

A ver. Hacía exactamente un año atrás, el 21 de febrero de 2015, había empezado uno de los dos invictos que enhebró este ciclo de Coudet: el de local. Y cuando parecía que otra vez el laureado River, el que había abortado esa seguidilla de 13 sin perder en el campeonato largo pasado, lo interrumpiría, Central no se dio por  vencido ni aún vencido y dos testazos de Larrondo le devolvieron el lustre del número, con 18 encuentros sin caer en el Gigante (10 ganados, 8 empatados) desde aquel 2-1 a Tigre.
Tuvo que ser casi de la misma manera. Aquella vez fue Marco Ruben el que señalaba el triunfo en tiempo adicional, tras darlo vuelta. Esta vez otro 9, el que hasta disimula la ausencia de aquél, tomó la posta para desatar un verdadero carnaval en Arroyito. Porque, a no engañarse, el 3-3 se celebró como un triunfo, como era debido.
Y como en todo relato épico, Larrondo pasó por todos los estadíos. De villano, cuando se interpuso a un cabezazo de Alario para prácticamente sentenciar la historia a favor de River, a héroe para nada impensado, porque pese a esa acción desgraciada a los 62’, era lo mejor de su equipo.
Como para abonar más la teoría de ser el muchachito de la película, si había un jugador que estaba en duda para la cita de anoche ése era Larrondo, pero el que quedaría afuera sería su compañero Ruben (ver aparte) y el 7 del rodete otra vez evitó extrañar al jugador por el que el club, justamente, hizo el máximo esfuerzo económico por retenerlo.
Larrondo no sólo apareció al final, primero para conectar el magnífico tiro libre de Lo Celso y luego para darle la trayectoria de gol a la asistencia bárbara de Donatti, sino que ya fue clave para el primer empate de Chaqueño Herrera y para reemplazar a Ruben en eso del despliegue permanente lejos del hábitat natural, para buscar y descargar con inteligencia. Todo un símbolo de lo que dispone hoy el Chacho: un plantel con variantes, en el que hasta el retornado Chaqueño, que anoche tuvo su primera vez, cumplió con lo que de él se espera: el gol.
Por supuesto, en el análisis global de Coudet contará para el futuro inmediato de mucho trajín esa ausencia de Ruben, la lesión de José Luis Fernández (ver página 6), el calambre final de Villagra y ciertas lagunas en la intensidad que se entienden en el contexto de cansancio con el que llegó a la cita de anoche, al igual que su rival, vale decirlo. Pero, sobre todo, le quedará bien claro que su Central tuvo resto, dio todo por rescatar al menos el punto que lo mantuviera en la punta y siguió consolidando figuras que lo simbolicen, más allá de que es el equipo el que sostiene esa ilusión increíble que bajó a modo de explosión furiosa cuando el héroe puso al fin y al cabo las cosas en su lugar.

Y pensar que el 7 estaba en duda

Y pensar que el que estaba en duda era Marcelo Larrondo, pero al final el que no jugó fue Marco Ruben, que viene penando en este inicio de temporada. El protagonismo del 7 canalla hizo que la baja del goleador de Central de 2015 (y del fútbol argentino) no se notara, pero está claro que encendió una alarma por la cantidad de partidos que se tienen que afrontar. Más cuando se trató de una sobrecarga muscular la causa para ser desafectado de la concentración. La imagen de Larrondo tomándose el isquiotiobial izquierdo ante Independiente había sembrado de preocupación al cuerpo técnico, más porque el hoy artillero auriazul (4 tantos) jugó todos los partidos. Pero fue confirmado, jugó los casi 100 minutos y fue el héroe, mientras que habrá que ver si Ruben estará en el debut en la Libertadores del jueves en el Gigante.
Ruben empezó más tarde la pretemporada por los problemas en la negociación por su pase, sufrió una tendinitis que lo alejó del debut con Godoy Cruz, sólo disputó el clásico de titular y ahora le apareció esta sobrecarga. Por suerte para Central, Larrondo tomó su lugar.

“Para ser irremplazable, uno debe buscar siempre ser diferente”

Coco Chanel