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Deportes 18.02.2016

EL CENTRAL QUE PEGA Y SE CONSOLIDA LE GANÓ AL ROJO PARA SER LÍDER INVICTO

Tras la gran exhibición en el clásico, el equipo de Coudet mostró de nuevo su mejor versión futbolística y venció con claridad a Independiente. Ganó los tres partidos que jugó.

Por: Agenciafe/La Capital /

 ¡Estás igual! Le podría decir más de uno a este Central respecto a la versión 2015. Y el margen de error sería ínfimo. Este equipo de ayer, con altibajos, se pareció mucho al que despertó elogios al por mayor hasta no hace mucho tiempo. Otra vez le bastaron 45 minutos para sopapear a Independiente en su propia cancha. ¿Con qué? Con paciencia, sabiduría, juego, concentración, agresividad y algunas otras cosas más. Un puñetazo más para marcar presencia, para ahuyentar de arranque nomás cualquier atisbo de relajación tras la victoria clásica. Otro 2 a 0. Con características similares a lo ocurrido hace apenas 72 horas, cuyo valor es incalculable. Por la sencilla razón de que hoy Central se mira y es líder. Además le sacó a uno de los que pinta como candidato cinco puntos en sólo tres partidos. Qué más decir de este arranque prometedor. Que ilusiona. Analizar lo de anoche es “el” ejercicio. Ahora, despojarse de las sensaciones que dejó el triunfo en el clásico es imposible. Más que nada algunas consecuencias indeseables que eso podía acarrear. Pero no lo fue. Y no sólo eso. Sino que lo que se hizo fue fortificar esa postura voraz de querer ir siempre por más. La categoría del rival pudo haber sido un escollo, pero Central redujo las pretensiones del Rojo a su mínima expresión.
Si cuando las cosas no le salen de acuerdo al plan trazado los sobresaltos no son pronunciados, es un punto a favor. Ni hablar si cuando logra meter el pie en el acelerador alcanza a hacer de las suyas. Lo dice ese inicio con el freno de mano puesto, con atributos que no alcanzaron para desequilibrar. Lo reafirma ese segundo tiempo, otra vez casi de antología, donde el atrevimiento se cubrió de fútbol y donde las pretensiones marcaron los lineamientos preestablecidos.
Atrás habían quedados aquellos sofocones del primer tiempo cuando Benítez estrelló en el palo derecho de García (36’) y cuando Alvarez apareció en la línea en el remate de Rigoni, con el Melli por el piso (44’). A eso Central había contrapuesto apenas un remate cruzado de Jonás Aguirre que el Russo Rodríguez envió al córner.
Hasta allí una liviandad que trocó, para bien de Central. Porque ese arranque más incisivo, que desembocó en el penal de Toledo sobre Alvarez que Larrondo cambió por gol (50’) fue el puntapié inicial para otra fisonomía de equipo. Más consolidado, con mayor vuelo, donde las contracturas futbolísticas dejaron de ser tal y avanzaron sobre el terreno de la ralajación. Ahí apareció el Central más comprometido con la causa, sintiéndose aquel del año anterior. Crecieron Montoya y Jonás Aguirre. Musto y Colman mantuvieron el estilo y el resto acompañó.
Esa contra que inició Colman, que siguió con una gran asistencia de Montoya (con caño incluido) y que terminó con una magnífica definición de Jonás Aguirre nació el principio del fin. Nada hacía presagiar que Independiente pudiera romper la estructura canalla.
Se iba una nueva presentación de Central en el torneo. Rompiendo con el maleficio de los posclásicos, triturando el tiempo que no ganaba en esta cancha, fortaleciendo su condición de líder, mostrando un nivel parejo en la mayoría de sus jugadores, pero básicamente estrechándose la mano con la versión de un equipo confiable que supo ganarse el año pasado y hoy mantiene.

“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo”

Beethoven