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Deportes 17.03.2016

CENTRAL JUEGA EN URUGUAY CON CINCO CAMBIOS Y SI GANA QUEDARÁ A UN PASO DE OCTAVOS

Con el golpe anímico que provocó la lesión de Larrondo, Central visita a River de Montevideo en el Centenario intentando allanar los caminos hacia los octavos de final.

Por: Agenciafe/La Capital /

 El tiempo de las definiciones va ganando terreno. Tal vez sea errónea la lectura sobre que se está en presencia de instancias de suma urgencia, pero las situaciones en las que ciertas posturas emergen como clave comienzan a ganar terreno. Bajo este contexto se desarrollará el partido de esta noche en el Centenario de Montevideo, en el que no estará Marcelo Larrondo. ¡Qué noticia! Mala por cierto, que sucumbió a todos. No por la ausencia en sí, que de hecho es importante, sino por la lesión (rotura de los meniscos de la rodilla derecha, ver página 4) y el tiempo de inactividad que tendrá, lo que lo excluirá, incluso, de la selección chilena, aunque eso es problema para Pizzi. 

    En lo que a Central respecta, haberse desayunado con una noticia de esta magnitud no deja de ser un trastorno. Quizá el dramatismo deba dejarse de lado, pero la bronca es entendible. El nivel en que se encontraba el mendocino así lo marca. Por lo demás, al partido de hoy hay que enmarcarlo sin una postura apocalíptica de que se trata de una instancia límite, pero sabiendo que los pasos que vendrán de aquí en más tendrán otro tenor, mucho más influyentes sobre el futuro en esta Copa Libertadores que continúa siendo un plato más que tentador para Coudet y los suyos. Ellos son los que intentarán que comience a aclarar un poco más el panorama. ¿El escenario ideal? Ganar y que Nacional haga lo propio con Palmeiras o al menos empaten. En ese caso ganado el próximo encuentro habrá pasaje a octavos.
  Demasiado lejos parece haber quedado aquella excursión a San Pablo, donde el furor de extender el fútbol más allá de las fronteras tenía un sabor particular. Es que en esta ocasión también se sortearán límites fronterizos, pero quizás con otro tipo de propósitos. Y las luces del certamen continental por excelencia no pueden (y no deben) encandilar la vista y mucho menos deformar el objetivo. El Chacho lo sabe. Sus dirigidos también lo entienden de esa manera. Hasta River, el rival de turno, como así también Nacional y Palmeiras (también juegan hoy en esta ciudad) deben estar conjugando por estos momentos los verbos de la forma en que realmente merecen ser comprendidos.
  Resulta incomprensible que lo que acontece no merezca ser disfrutado. Y este equipo tiene todo el derecho (bien ganado por cierto) de enarbolar las banderas de ese regocijo. Pero ello no implica desviar el foco de atención. La importancia que abraza lo que esta noche sucederá en el mítico Centenario está mucho más allá de una simple excursión.
  Resulta un tanto complejo desmembrar el rodaje futbolístico de las competencias que el Canalla está llevando adelante. De hecho hasta aquí lo que se ha hecho es una lectura exhaustiva sobre los cansancios, las fatigas, las posibilidades entre un torneo y otro. Por eso la derrota contra Patronato del pasado domingo es parte intrínseca de la historia que se está escribiendo. No es que un clavo deba sacar a otro. Pero todo se mete dentro de la misma bolsa, por más que cada historia tenga su propia vida. Superar el mal trago bebido en Paraná implicará dar un paso fundamental en la clasificación a octavos de final en la Libertadores.
  Después de lo que ocurra hoy habrá un tiempo prudencial para reacomodar piezas, recuperar lesionados (Larrondo será la excepción, por supuesto) y demás yerbas. Se puede tomar como una instancia necesaria el “barajar y dar de nuevo”, pero no deja de ser una lectura futurista, la que tendrá al menos esta tarde-noche una incidencia menor. Ese partido a partido del que tantas veces habló Coudet (y del que seguramente seguirá hablando) ejemplifica el todo. Pero una de sus partes está grabada en el hoy.
  Los cabildeos organizativos (no será el Campus de Maldonado ni el Luis Franzini) trajeron a Central hasta Montevideo. A parapetarse e intentar hacer pata ancha en el mismísimo Centenario. En una situación más que expectante, pero a la que habrá que hacerle frente de la mejor manera para que la ilusión no sufra ni el más mínimo magullón.
  El antecedente, en el Gigante, contra el River de esta tarde exige también una lectura obligatoria, de la que no puede sacarse otra conclusión que no sea positiva y tentadora.
    Fronteras de por medio, Central, en su afán de intentar que se vaya aclarando el panorama respecto a su clasificación, se apresta a una nueva cita con sus motivaciones como principales impulsoras de la ilusión, por más tocados que estén todos por el contratiempo de Marcelo Larrondo.

El antecedente que motiva la confianza

Este Central de fusta bajo el brazo no es de reparar demasiado en las cualidades del rival. Suele tomar los recaudos del caso, con un estudio pormenorizado, pero intenta siempre hacer prevalecer las condiciones propias.
  Tanto el Canalla como River de Uruguay tienen una particularidad: conocen las características del equipo que van a enfrentar, por la sencilla razón de que se midieron hace unos pocos días. Pero Central tiene, a priori, varias aristas de las cuales aferrarse para soñar con una nueva victoria. Es que en ese choque cercano en el Gigante desnudó muchas de las falencias de este modesto River. El 4-1 no entregó el más mínimo resquicio para las dudas. Si eso no es una ventaja, qué lo será.
  Es difícil que esta tarde-noche en el Centenario se presente un trámite similar al que ocurrió en Arroyito. Eso no quiere decir que Central no deba buscarlo. Justamente porque sabe que es más equipo, aunque siempre esté la obligación de demostrarlo.
  Se presume que River propondrá algo distinto. Que intentará faltarle el respeto a Central como lo había anunciado su entrenador Juan Ramón Carrasco en la previa del choque en el Gigante y que finalmente nada de eso sucedió. El local sabe que la de hoy es prácticamente la última bala que le queda. Si la desperdicia comenzará a decirle adiós a su primera participación en la Copa Libertadores.
  Qué decir de Central. Fue tal la superioridad que le marcó en el primer partido que se hace difícil pensar que, más allá de que esta vez se juegue en suelo charrúa, no pueda imprimirle al cotejo las condiciones que pretende.
    Para ello Coudet armó un equipo con lo mejor que tiene y al que seguramente no le temblará el pulso en caso de que los uruguayos  propongan un golpe por golpe. De hecho este Central está acostumbrado a moverse en ese tipo de terrenos.
  La historia de hoy es pura especulación hasta que comience a rodar la pelota, pero lo que no puede desconocerse es que el antecedente está y que, ante todo, es ciento por ciento valedero.
    El Canalla ya demostró ser más equipo que River. Hoy deberá reafirmarlo.

El Chacho meterá cinco cambios

Eduardo Coudet sorprendió y metió mano en el equipo. Especialmente optó por renovar el mediocampo. Es cierto que las bajas de Marcelo Larrondo (ver página 4) y Gustavo Colman, que no viajó por una sobrecarga muscular cuando pintaba para ser de la partida esta noche, seguramente condicionaron al DT en la conformación de la alineación para el duelo copero ante River de Montevideo. Lo cierto es que el Canalla tendrá cinco modificaciones respecto al elenco que cayó ante Patronato.
  Según le confirmó a Ovación Coudet en el arribo auriazul a Montevideo atajará Sebastián Sosa por el Melli García, seguirá la misma defensa y en el mediocampo serán de la partida Rodrigo Battaglia, Jonás Aguirre y más suelto el Chelito Delgado, por Walter Montoya, Franco Cervi y Giovani Lo Celso, respectivamente.
   Mientras que arriba el chaqueño Germán Herrera suplantará a Larrondo.

Un viaje tranquilo, aunque en las afueras del hotel había alboroto

La llegada de la delegación canalla al imponente hotel Radisson de Montevideo transcurrió por los carriles normales, aunque con algunas contingencias que tuvieron que ver con el entorno y no respondieron a la logística del viaje auriazul. Es que una multitud de jóvenes anoche se agolpó en la puerta principal para recibir a varios famosos por la entrega de los premios Iris (galardón similar al Martín Fierro), que entrega el diario El País de esta ciudad y que premia a los destacados del cine, la música, la radio y la televisión, motivo por el cual el ingreso debió ser por la puerta trasera.
  A las 21.37 el micro que transportó al plantel desde el aeropuerto hasta el centro de Montevideo se estacionó en la puerta de ingreso al casino (la Traffic de la utilería lo había hecho una hora antes), en contramano y con la policía motorizada cortando el tránsito, justamente por el “copamiento” de las adyacencias del hotel de los adolescentes, que bastante alborotados estuvieron.
  Así, bajo una celosa seguridad no sólo de los encargados de custodiar al plantel, sino también por personal del hotel, los integrantes de la delegación, de la que formaron parte varios directivos, descendieron rápidamente para dirigirse a sus habitaciones antes de cenar.
  Además de los probables titulares viajaron: García, Ferrari, Montoya, Cervi, Maximiliano González, Lo Celso y Protti.

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