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Politica 20.01.2019

Europa, en crisis por el Brexit y el avance de los nacionalismos de ultraderecha

Si se produce la salida del Reino de la Unión Europea sin acuerdos, sería una victoria para los soberanistas.

Fuente: Clarín Por Julio Algarañaz

El caos que genera el Brexit y la avanzada soberanista que exalta los Estados nacionalistas y desdeña la Unión Europea estresan a Europa en la angustia. Entre las noticias de una nueva recesión económica o un estancamiento, que todos perciben, y un difuso crecimiento de la violencia política y el racismo antinmigrantes, avisan que llegan tiempos nuevos y peores. En Europa hay ya cuatro gobiernos controlados por la extrema derecha: Italia, Austria, Hungría y Polonia. En Alemania y Francia los ultras están en una consolidada oposición. En Eslovaquia, República Checa, Holanda, Suecia y Dinamarca, los extremistas nacionalistas avanzan.

Gran Bretaña es el foco de atención más importantante porque lo que ocurra con el Brexit, la salida de la Unión Europea, producirá efectos enormes en la batalla de los soberanistas. Tras dos años y medio de negociaciones el gobierno conservador de Theresa May no ha logrado imponer a los rebeldes ultras tories su acuerdo con la UE y aumenta la perspectiva de un “hard” Brexit. Una ruptura con resultados catastróficos para todos. La única alternativa es conseguir el llamado a un nuevo referéndum que esta vez deberían vencer partidarios de quedarse en la unión. La opción es muy clara: un Brexit de rotura será una victoria de los soberanistas conservadores, un “remain” (quedarse) marcará la victoria histórica, casi agónica de los europeistas.

La incógnita Brexit domina la escena europea. Los países, sobre todo los que tienen mucho comercio con Gran Bretaña, se preparan para lo peor: hay simulaciones espectaculares que aumentan la sensación de inestabilidad. En Gran Bretaña el gobierno puso en la ruta cercana a Dover cien camiones circulando juntos. Secuestró una parte de una autopista para usarla como playa de estacionamiento. Por Dover, el puerto situado frente al francés Calais, circulan diez mil camiones diarios. En Calais se ven excavadoras y toda clase de maquinarias preparandose para el caos que será tener que obligar a hacer aduana a cada camión que va al otro lado. El gobierno francés ya dispuso 60 mil millones de euros para modernizar y ampliar los puertos.

Se alzan muchas voces que piden a gritos postergar la maldita fecha del 29 de marzo prevista como el día en que funcionará la guillotina Brexit y Gran Bretaña cortará amarras con la Unión Europea. Una dramática carta de grandes personalidades alemanas, entre ellas la sucesora de la actual jefa de gobierno Angela Merkel, Annegret Kramp, implora a los británicos “No se vayan, quédense con nosotros, se lo decimos desde el fondo del corazón”.

Para complicar más todo están las cruciales elecciones al Parlamento Europeo del 26 de mayo, cuyos resultados pueden cambiar la identidad liberal democrática de la Unión Europea dominada por Alemania. Los soberanistas se movilizan bajo la voluntad del líder italiano del gobierno populista Matteo Salvini, que quiere unificar a las extremas derechas y partidos más conservadores en un único movimiento, que cambie radicalmente los equlibrios de fuerza en Europa. Salvini sueña con conquistar el segundo lugar detrás del partido Popular Europeo de cristianos sociales y conservadores, desplazando a los socialistas. Los sondeos dan a todos los soberanistas el 17% y a los socialistas, que resisten con dificultad, el 18,5%. Pero los datos pueden cambiar y mucho.

Si la pelea del Brexit se prolonga en los actuales términos caóticos, en los que el gobierno ha perdido el control en el Parlamento, se puede dar una situación paradojal. Una postergación por meses de la fecha final del 29 de marzo haría que cuando llegue mayo los británicos estén aún dentro de la Unión Europea y por lo tanto, salvo algún acuerdo que no es para nada seguro, sus ciudadanos tienen derecho a votar. Los 73 eurodiputados británicos renacerían de las cenizas actuales. Y como lo primero que se votan son las nuevas autoridades de la Unión Europea, una fuerte participación de conservadores euroescépticos reforzaría las filas soberanistas en medio de un escándalo. Pero todo sería inutil: la participación británica ayudaría a elegir entre los euroescépticos a las más importantes autoridades de la unión. La victoria soberanísta sería total.

 

Matteo Salvini está lanzado y viajó a Polonia para convencer al líder del partido gobiernante Derecho y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, e unirse a la patriada soberanista en la formación de un único grupo en el Parlamento Europeo. No lo consiguió porque los polacos quieren mantenerse autónomos y desconfían de Salvini como abiertamente prorruso, algo inaceptable.

Salvini quiere hacer un acuerdo con Hungría y Austria para elegir autoridades de la Unión Europea que respondan a los soberanistas. Los jefes de gobierno Viktor Orbán y Sebastian Kurz no están dispuestos a abandonar al Partido Popular Europeo, pero si a combinar arreglos sectoriales.

 

Hungría y Polonia han recibido sanciones y anuncios de procedimientos por parte de la Unión Europea, debido a las medidas “que debilitan el sistema democrático” adoptadas en sus países contra la libertad de prensa, la justicia y otros ataques para restringir los espacios democráticos. Orbán sostiene que su proposito es “instaurán un régimen iliberal que será igualmente democrático”.

Para Salvini será dificil defender a su amigo después de las protestas que se extienden por toda Hungría contra la ley promovida por el premier Orbán, que obliga a los trabajadores a hacer 300 horas extras de labor y dar a las empresas un plazo de pago de tres años.

El papa se distancia del gobierno de Italia

Una novedad importante es que el Papa ha decidido tomar distancia del gobierno populista de Italia. La Iglesia ha cambiado tono y abandona la neutralidad. Su recomendación a los obispos de “estar lejos de la política”, fue puesta a prueba reiteradas veces por la línea ultra rígida del ministro del Interior Matteo Salvini, acusado de xenófobo y racista, contra los ya pocos migrantes que tratan de cruzar el mar Mediterráneo y buscar refugio en los puertos italianos.

El colmo fue, en la vigilia e la Navidad, el caso de dos naves de organizaciones humanitarias alemanas que rescataron a 49 náufragos africanos y debieron esperar más de 20 días en aguas de Malta sin conseguir un puerto europeo para desembarcarlos.

La Unión Europea se movilizó ante el escándalo, pero demostró también que no logra enhebrar una efectiva política de redistribución de los desesperados. Tuvo que armar un grupo países “voluntariosos” que aceptaron hacerse caso de los prófugos.

El gobierno italiano aceptó participar con la oposición cerrada de Salvini, que finalmente fue doblegada.

Dicen que muchos obispos preguntaron al Papa si debían continuar en silencio. El director de la revista jesuita Civviltá Católica, padre Antonio Spadaro, cercano al Papa, escribió: “Cuando la comunidad étnica se sobrepone a las personas, no hay ningún baluarte al totalitarismo político”.

El Papa se lanzó personalmente al ruedo, recordando que “también Jesús fue un prófugo”. Las principales organizaciones católicas se reunieron y aprobaron sostener a la Unión Europea y el proyecto europeísta. En estos ambientes florece la voluntad de crear un partido de inspiración cristiana.

 

En Alemania, el país que ha conducido la orientación europea en todos estos años gracias a su potencia económica, los cristianos sociales y conservadores de la CDU y la CSU de Bavaria, se sienten cada vez más amenazados por la extrema derecha. Sobre todo del partido con participación neonazi Alternativa para Alemania, que ha logrado colocarse como tercera fuerza política, detrás de los socialdemócratas.

Imprevistamente se anunció que el partido ultra está oficialmente en la mira del ente para la defensa de la Constitución. Se abrió una investigación minuciosa con uso de interceptaciones telefónicas, acopio de datos personales y uso de agentes encubiertos. El trabajo incluye a otras fuerzas de la extrema derecha. Se están verificando declaraciones políticas y movimientos de los líderes de Alternativa.

Habrá vigilancia especial sobre la organización juvenil, donde muchos siguen a Bjoern Hoecke, líder regional del partido y jefe del ala más extremista.. Hoecke dijo hace poco que el memorial del Holocausto levantado en Berlín, es “un monumento a la verguenza”.

Las preocupaciones por la deriva hacia el abierto extremismo en el país que fue de Hitler, se justifican. Hace tres domingos, Alternativa dio un serio paso en falso al aprobar en la Convención Nacional nada menos que la abolición del Parlamento Europeo y, si no se logra, el abandono de Alemania de la Unión Europea, que debería ser disuelta.

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