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Politica 14.07.2018

Un barco con 450 inmigrantes agudiza la pelea política en Italia

El buque, con decenas de chicos y mujeres, está rumbo a las costas italianas y no se sabe si lo dejarán desembarcar. El presidente Sergio Mattarella ya dejó entrar a otra embarcación, pese a la negativa del xenófobo ministro Matteo Salvini.

Fuente: Clarín Julio Algañaraz

Matteo Salvini,el xenófobo hombre fuerte del gobierno populista italiano nacido a principios de junio, reapareció en menos de una jornada de la derrota que sufrió a manos del presidente de la República, Sergio Mattarella, por el enfrentamiento institucional que causó el rescate de 67 náufragos. En la madrugada del viernes los sistemas de electrónicos de avistaje señalaron la aparición en los radares de una nave hecha en hierro y no un frágil gomón, con 450 migrantes a bordo que partieron desde las costas de Libia rumbo a Europa.

De inmediato y utilizando un mensaje de Twitter, como su admirado presidente norteamericano Donald Trump, Matteo Salvini, vicepremier y ministro del Interior agrandado hasta dar órdenes donde carece de facultades, dijo que “esta barcaza (de 20 metros de largo) no puede y no debe arribar a un puerto italiano”.

“Como he prometido, yo no cedo”, afirmó el hombre fuerte de extrema derecha que domina el escenario del nuevo gobierno populista. Salvini ha decidido iniciar una nueva “batalla naval”, según escriben en la prensa.

 

Los italianos se han pasado el día intimando a Malta que intervenga porque la nave con los inmigrantes atravesaba las aguas territoriales de la isla. Pero los malteses no quieren auxiliar a nadie y hacen “orejas de mercante”.

De nuevo ambos países están enfrentados. Además el barcón ya se encuentra en las aguas italianas del canal de Sicilia y los radares que lo siguen señalan que se estaría dirigiendo a la isla de Lampedusa, en el extremo territorial italiano meridional, frente a las costas africanas. Con sus 450 desesperados a bordo, entre ellos mujeres y chicos, podría llegar a Lampedusa en la madrugada de hoy.

Si como promete Salvini no dejarán a la nave de los condenados a entrar en el puerto de Lampedusa, los 450 migrantes no tienen adonde ir. Es probable que echen el ancla cerca de la isla o que la barcaza flote ya sin combustible.

Muchos contienen la respiración porque el espectro de una gran tragedia comienza a esparcirse. ¿Qué sucederá si del barco piden auxilio? Si los italianos no acuden a rescatar a los náufragos no se salvará ninguno porque las naves de las organizaciones humanitarias ya no se encuentran en la zona después que el ministro del Interior Salvini les ha cerrado los puertos, incluso para el abastecimiento.

 

Todos los puertos italianos, por orden del hombre fuerte del régimen, están “off limits” para los barcos con náufragos, salvo los que lleven bandera italiana.

El incidente grave de hace dos días en las mismas aguas demuestra que ni siquiera basta la bandera nacional. Salvini desató un escándalo impidiendo que desembarcaran en el puerto siciliano de Trapani 67 migrantes, entre ellos mujeres y niños, que estaban a bordo la nave de la Guardia Costera italiana “Diciotti”, un barco militar retenido doce horas en medio de la furia creciente de los militares y la ministra de la Defensa, Elisabetta Trenta. Fue necesario que el presidente de la República, Sergio Mattarella, desbloqueara la situación con una rápida llamada telefónica al primer ministro Giuseppe Conte.

Matterella le dijo secamente al premier Conte, un abogado semidesconocido puesto allí arriba por los líderes de los dos partidos populistas que se reparten el poder real, que era necesario solucionar la situación inmediatamente. Dejó claro que el ministro del Interior no tenía competencia para sustituirse a los jueces y arrestar a nadie a bordo de una nave institucional de la Marina militar, a la cual no podía darle órdenes de esperar su permiso para atracar en Trapani y desembarcar a los inmigrantes.

Conte estaba acorralado y dijo que sí. No le pidió permiso al ministro del Interior. Le informó a Salvini que ya había dado la orden porque era imposible tener bloqueada en un puerto nacional a una nave militar italiana en medio de un cuerpo a cuerpo peligroso entre poderes del Estado.

 

Salvini hizo saber que se sentía “estupefacto” por la acción del presidente de la República. Pretendió explicar sus razones imposibles: había anunciado que nadie bajaría al puerto de Trapani sin que los promotores del amotinamiento de los náufragos encabezaran la fila esposados y rumbo a la cárcel.

Tres días antes el remolcador italiano “Vas Thalassa” había salvado a los 67 náufragos en el canal de Sicilia, donde coinciden las aguas territoriales del Mediterráneo de Italia, Libia y Malta. Salvini dio la orden de que de ellos se ocuparan los libios, pues los migrantes estaban en un gomón que se hundía en aguas del país árabe.

Pero el ministro de Transportes Daniele Toninelli aclaró que se había producido un imprevisto: apenas vieron que se acercaba un barco de la Guardia Costera libia, los náufragos se agitaron y gritaron: “¡Mejor muertos que volver a Libia!”, donde los centros de detención son campos en los que se violan impunemente los derechos humanos, incluso con muertes, torturas y violaciones. Los libios obran por cuenta de los italianos, que los han forrado con mucha ayuda y mucho dinero para los jefes tribales y burócratas ansiosos cobrar coimas.

Ante el peligro de que los 12 miembros del remolcador italiano sufrieran violencia por parte de los amotinados, según contó el ministro Toninelli, la nave “Diciotti” de la Guardia Costera italiana, que se había avecinado, decidió trasladar a bordo a los 67 prófugos para restablecer el orden.

Discurso de Mauricio Macri, presidente de Argentina- Asamblea General de la ONU 73 (UNGA 2018)