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Sociedad 13.05.2018

El Papa se reúne con los obispos chilenos

Varios están en la mira por encubrir de información en casos de abusos

Fuente: LA NACIÓN

ROMA.- En lo que se espera que genere una dramática purga en la Iglesia chilena, la más desprestigiada de América Latina después de los escándalos de abusos sexuales, pero también "de poder y de conciencia" de las últimas décadas, el papa Francisco se reunirá desde el próximo martes con obispos de ese país, confirmó ayer el Vaticano.

"El objetivo de este largo 'proceso sinodal' es discernir juntos, en la presencia de Dios, la responsabilidad de todos y cada uno en esas heridas devastadoras, así como el estudio de los cambios adecuados", indicó un comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede.

El Santo Padre consideró necesario "examinar en profundidad" las causas y consecuencias de los escándalos, así como los mecanismos que llevaron "al encubrimiento y a las graves omisiones hacia las víctimas", agregó el texto.

En una virtual rendición de cuentas y en lo que provocará un verdadero tsunami en la Iglesia Católica chilena, se espera de este crucial encuentro la salida -probablemente a través de su renuncia-, de unos diez obispos. Aunque no lo mencionó, el comunicado del Vaticano aludió al escándalo de abusos perpetrados en las décadas de 1970 y 1980 por el carismático sacerdote Fernando Karadima, prelado cercano a las clases acomodadas y al poder en plena dictadura de Augusto Pinochet, condenado en 2011 por el Vaticano a una vida de silencio y penitencia. Este escándalo se reavivó con la designación en 2015 de Juan Barros, obispo del grupo de Karadima, en la ciudad de Osorno.

El nombramiento de Barros, realizado por Francisco, provocó una verdadera rebelión entre los fieles y grupos de víctimas, que acusaron a Barros de haber encubierto los crímenes de Karadima. El Papa respaldó a Barros en diversas oportunidades y el caso marcó a fuego su viaje a Chile en enero pasado. Al regresar y en una virtual marcha atrás, el exarzobispo de Buenos Aires decidió enviar una misión especial al país, encabezada por el arzobispo maltés, Charles Scicluna, máximo experto en pedofilia del Vaticano.

Tras leer el informe de Scicluna, el 8 de abril pasado el Papa les escribió una dramática carta a los obispos chilenos. En la misiva pidió perdón y admitió haber incurrido en "graves equivocaciones" en la percepción de la situación y, en una acción drástica, los convocó a Roma para tomar medidas de "corto, mediano y largo plazo", para reparar el daño.

El comunicado hizo referencia, sin nombrarlos, a los encuentros sin precedente que Francisco tuvo, desde fines de abril, con tres víctimas emblemáticas de Karadima, que demandaron la salida del cardenal Francisco Errázuriz, arzobispo emérito de Santiago, a quien acusaron de ser el máximo encubridor de los abusos de Karadima; del cardenal Ricardo Ezzati, actual arzobispo de Santiago (que ya renunció por motivos de edad); del nuncio Ivo Scapolo y de los cuatro obispos de Karadima: Juan Barros, Andrés Arteaga, Tomislav Koljatica y Horacio Valenzuela.

Errázuriz, miembro del G-9 -el grupo de cardenales consultores del Papa-, que también fue convocado y había hecho saber que no iba a asistir "por motivos personales", finalmente cambió de idea: la prensa chilena lo vio abordando un vuelo a Roma.

Junto a él participarán 31 obispos -entre los cuales está Barros- y dos obispos eméritos, confirmó el Vaticano, que detalló que "el Santo Padre estará también acompañado por el prefecto de la Congregación para los Obispos, cardenal Marc Ouellet".

"Es fundamental restaurar la confianza en la Iglesia mediante pastores buenos que testimonien con su vida el haber conocido la voz del Buen Pastor: que sepan acompañar el sufrimiento de las víctimas y trabajar en la prevención de los abusos", agregó.

Como había hecho en la carta del 8 de abril pasado, el Papa hizo saber que espera una conversión "de todos" tras el encuentro, que será seguido por varios medios chilenos llegados a Roma.

Por: Elisabetta Piqué

 

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