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Salud 15.04.2018

Bulimia Nerviosa

Qué es la bulimia nerviosa, síntomas y tratamiento

Fuente: mdsaude.com

PUNTOS-CLAVES DEL ARTÍCULO

→ Qué es la bulimia: la bulimia nerviosa es un trastorno psiquiátrico caracterizado por ingesta compulsiva de alimentos, seguido por culpa e intento de deshacerse rápidamente del exceso de calorías consumidas, generalmente a través de vómitos inducidos o por consumo de medicamentos.

→ Factores de riesgo: las mujeres jóvenes son el grupo más afectado. Personas con otros trastornos psicológicos, como depresión, baja autoestima, ansiedad o trastorno obsesivo-compulsivo también tienen un riesgo más alto.

→ Síntomas: la frecuente inducción al vómito o el abuso de laxantes y diuréticos tienden a provocar una serie de problemas, incluyendo daños al esófago y orofaringe, lesiones en los dientes, aumento de las parótidas, fluctuaciones del peso corporal, heridas en manos, uñas débiles, fatiga crónica, mareos, dolor abdominal y varios otros.

→ Tratamiento: el tratamiento es a largo plazo y generalmente se hace con una combinación de medicamentos antidepresivos, rehabilitación nutricional y psicoterapia.

QUÉ ES BULIMIA NERVIOSA

La bulimia es una enfermedad que forma parte del grupo de patologías psiquiátricas llamado trastornos alimentarios.

Consideramos un trastorno alimentario cualquier patrón de comportamiento relacionado con los alimentos que pueden causar daño a la salud del paciente.

La bulimia es una patología que afecta a alrededor del 1% de la población. Se caracteriza por el consumo compulsivo de alimentos seguido por intensos sentimientos de culpa y miedo de engordar, que llevan al paciente a tratar de deshacerse rápidamente de las calorías consumidas, esa actitud se llama comportamiento compensatorio inapropiado.

La forma más común de purga es a través del vómito inducido, pero ella también puede ocurrir por sobredosis de laxantes, diuréticos o medicamentos que suprimen el apetito. Episodios de ayuno prolongado, la adherencia a dietas muy restrictivas, ejercicio físico excesivo o practicar cualquier otra actitud que ha como objetivo evitar el aumento de peso, también puede hacer parte de la conducta compensatoria.

El paciente bulímico tiende a estar atrapado en un círculo vicioso que se caracteriza por:

Bulimia nerviosa

El compulsivo consumo de calorías y el comportamiento compensatorio por lo general se hacen a escondidas, sin amigos o familia tener conocimiento. El paciente suele sentirse avergonzado tanto de la fase de alimentación compulsiva como del momento de purga.

Lo que la familia puede notar es la excesiva preocupación por el paciente con su peso y apariencia física. Sin embargo, contrario a lo que ocurre en la anorexia nerviosa, el paciente bulímico tiene generalmente un índice de masa corporal (IMC) adecuado, que hace que sus familias no sospechen al principio, de la existencia de un trastorno alimentario.

La bulimia nerviosa se distingue del trastorno alimentario compulsivo por la ausencia de la fase compensatoria inapropiada en este último.

ASOCIACIÓN CON OTRAS PATOLOGÍAS PSIQUIÁTRICAS

La asociación de la bulimia con otros trastornos psiquiátricos es extremadamente común. Un 95% de los pacientes bulímicos presentan al menos una enfermedad y hasta un 64% tienen tres o más patologías psiquiátricas asociadas.

Estudios realizados en los Estados Unidos presentaron la siguiente frecuencia de enfermedades psiquiátricas asociadas con bulimia:

FACTORES DE RIESGO

No sabemos exactamente por qué la bulimia aparece. Probablemente, es el resultado de múltiples factores genéticos, psicológicos y sociales.

Algunas características hacen el individuo más propenso a tener bulimia. Son ellas:

  • Ser del sexo femenino (la enfermedad es tres veces más común en las mujeres).
  • Ser adolescente o adulto joven.
  • Tener antecedentes familiares de trastorno alimentario.
  • Haber sido un niño con sobrepeso.
  • Tener algunos aspectos psicológicos específicos, tales como: baja autoestima, comportamiento impulsivo, depresión, ansiedad, perfeccionismo o trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Ser más sensible a las presiones sociales o los medios de comunicación en relación con el tipo físico más apropiado.
  • Tener una carrera profesional que requiere un cuerpo magro, como deportistas, actores, bailarines y modelos.

SIGNOS Y SÍNTOMAS DE LA BULIMIA NERVIOSA

Como los episodios de compulsión alimentaria y purga se hacen en secreto, y el paciente está generalmente por debajo del peso ideal, la familia puede tardar a darse cuenta de la existencia del trastorno alimentario.

Signos físicos y alteraciones en el comportamiento suelen ser los principales consejos. Muchas veces, el paciente deja pistas que sugieren que él está comiendo escondido, como platos sucios en el cuarto, embalajes de comida, migajas por el suelo, servilletas sucias, desaparición de comida de la dispensa etc. Algunos comportamientos también son sugestivos, como trancarse en el cuarto de baño por largos periodos del día, principalmente después de las comidas, práctica excesiva de ejercicios físicos, obsesión con dietas o preocupación excesiva con la apariencia.

Descubrir que el paciente almacena medicamentos que ayudan a perder peso, tales como diuréticos, laxantes, supresores del apetite o estimulantes del metabolismo también es un signo de alerta.

El prolongado ciclo de compulsión alimentaria-purga suele causar cambios físicos que pueden ser fácilmente identificados por el médico o la familia, tales como:

  • Cambios continuos del peso corporal (para más y menos).
  • Aumento del tamaño de las glándulas parótidas por estimulación crónica de las glándulas salivales por la frecuente inducción de vómitos.
  • Erosiones dentales, pérdida del esmalte y caries causadas por repetidos vómitos.
  • Lesiones orofaríngeas por la acción ácida del contenido estomacal vomitado.
  • Aftas recurrentes.
  • Vómitos con sangre por lesión del esófago.
  • Dolor y dificultad para tragar, también por la lesión del esófago.
  • Dolor abdominal.
  • Exceso de gases.
  • Cambios del tránsito intestinal: constipación o diarrea.
  • Ojos rojos que surgen a causa de la lesión de las pequeñas macetas sanguíneas de la conjuntiva provocada por el esfuerzo para vomitar.
  • Señal de Russell: callosidades, cicatrices o contusiones de las articulaciones de las manos causadas por repetidas inducciones del vómito con los dedos
  • Distrofia de las uñas.
  • Fragilidad del cabello.
  • Signos de deshidratación (boca seca, ojos con poco brillo, sed frecuente y piel seca).
  • Fatiga crónica.
  • Mareos.
  • Hipotensión arterial.

En los casos más severos, los pacientes pueden tener irregularidades menstruales y cambios relevantes en pruebas de laboratorio, tales como hipoalbuminemia (albúmina baja de la sangre), hipocalcemia (potasio bajo en la sangre), hiponatremia (sodio bajo en la sangre), hipocloremia (cloro bajo en la sangre) y alcalosis metabólica (elevación del pH arterial).

Los vómitos repetidos y el abuso de diuréticos y/o laxantes pueden causar insuficiencia renal por deshidratación crónica.

SEVERIDAD DEL CUADRO

La severidad del cuadro de bulimia puede definirse por la frecuencia de comportamientos compensatorios inapropiados.

  • Leve: promedio de 1 a 3 episodios de comportamiento compensatorio inapropiado por semana.
  • Moderado: promedio de 4 a 7 episodios de comportamiento compensatorio inapropiado por semana.
  • Severo: promedio de 8 a 13 episodios de comportamiento compensatorio inapropiado por semana.
  • Extremo: promedio de 14 o más episodios de comportamiento compensatorio inapropiado por semana.

DIAGNÓSTICO DE LA BULIMIA NERVIOSA

Los criterios actualmente utilizados para el diagnóstico de la bulimia nerviosa son los siguientes:

A. Episodios recurrentes de compulsión alimentario caracterizada por:
1) Ingesta desproporcionada de alimentos, que es definitivamente más grande que la mayoría de la gente come generalmente en un intervalo de tiempo similar.
2) Sensación de falta de control en la hora de comer. El paciente se siente incapaz de parar o reducir el consumo de alimentos durante el episodio compulsivo.

B. Conductas compensatorias inapropiadas, destinadas a prevenir el aumento de peso, tales como vómitos inducidos, uso de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, ayuno prolongado o ejercicio físico exagerado.

C. La Ingesta excesiva de alimentos e inadecuados conductas compensatorias debe ocurrir al menos una vez a la semana durante 3 meses consecutivos.

D. Excesiva influencia del peso y de la forma física en la autoestima

E. No tener anorexia nervosa.

El paciente con bulimia nerviosa cumple todos los 5 criterios descritos anteriormente. Si está bajo tratamiento y algunos de los criterios anteriores ya no existen más, decimos que el paciente presenta remisión parcial del cuadro. Si después del tratamiento desaparecen todos los criterios, decimos que hubo remisión completa de la enfermedad.

TRATAMIENTO DE LA BULIMIA NERVIOSA

El tratamiento de la bulimia se hace a menudo con una combinación de medicamentos, rehabilitación nutricional y psicoterapia. Estos tres modos de tratamiento necesitan de semanas o incluso meses para llegar a una respuesta satisfactoria. No existe una solución rápida.

En relación con el tratamiento farmacológico, el antidepresivo fluoxetina (Prozac®) generalmente es el más utilizado.

En casos extremos, el paciente puede necesitar de hospitalización para el tratamiento de las complicaciones, particularmente la deshidratación y trastornos hidroelectrolíticos.

PRONÓSTICO

Después de 10 años, aproximadamente el 70% de los pacientes alcanzaron la remisión completa de la enfermedad. Sin embargo, algunos 1/3 de los pacientes tienen al menos un episodio de recaída dentro de los primeros 6 meses después de la remisión.

La bulimia nerviosa es una enfermedad grave que debe ser tomada en serio. Los pacientes además de tener una tasa de mortalidad precoz mayor que la población en general también presentan una mayor incidencia de suicidio.

 

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