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Salud 03.12.2017

Crisis hipertensiva – cómo reducir la presión arterial alta

Presentan urgencia hipertensiva los pacientes con pico hipertensivo, presión sistólica por encima de 180 mmHg o presión arterial diastólica por encima de 110 mmHg.

Fuente: mdsaude

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica y silenciosa, que causa lesiones en varios órganos del cuerpo de forma lenta y progresiva. En general, es necesario varios años de hipertensión mal controlada hasta que el paciente comience a presentar daños irreversibles, tales como daños al corazón, riñones, cerebro y ojos.

Sin embargo, los pacientes hipertensos pueden presentar crisis hipertensivas, que son episodios de elevación brusca de la presión arterial, muy por encima de los valores habituales. Las crisis hipertensivas, si no se controlan, pueden causar daños irreversibles al cuerpo de forma relativamente rápida.

Las crisis hipertensivas se dividen generalmente en dos tipos:

  • Urgencia hipertensiva.
  • Emergencia hipertensiva.

En este artículo vamos a explicar lo que es una crisis hipertensiva, cuáles son sus síntomas y cómo deben ser tratados a los pacientes con elevación repentina de la presión arterial.

Si buscas más información sobre la hipertensión arterial, accede al nuestro archivo de textos sobre el tema a través de este enlace: ARCHIVO DE HIPERTENSIÓN ARTERIAL.

¿QUÉ ES UNA CRISIS HIPERTENSIVA?

La crisis hipertensiva es un evento caracterizado por la elevación de la presión arterial para valores que, si no controlados, pueden causar graves daños a los vasos sanguíneos en un corto espacio de tiempo.

En general, consideramos crisis hipertensiva cuando la presión arterial sistólica (el valor más alto, llamado presión arterial máxima) está por encima de 180 mmHg o cuando la presión diastólica (valor más bajo, llamado presión arterial mínima) está por encima de 110 mmHg. Por lo tanto, un paciente con presión arterial 190/90 mmHg o 175/115 presenta crisis hipertensiva. Cuanto mayor es el valor de la presión arterial, más severa es la crisis. Algunos pacientes llegan a tener 240 o 250 mmHg de presión máxima durante el pico hipertensivo.

Las crisis hipertensivas ocurren, generalmente, en pacientes que no son adecuadamente tratados para la hipertensión. Las razones son generalmente tres:

  • El paciente no sabe que es hipertenso y, por lo tanto, nunca tomó medicaciones.
  • El paciente sabe que es hipertenso, sabe que tiene que tomar medicamentos para la presión, pero no los toma de forma correcta, ya sea por deseo propio o porque el médico no explicó claramente la receta.
  • El paciente sabe que es hipertenso, toma correctamente la medicación, pero la dosis o el tipo de prescripción de medicamentos no son adecuados para ese paciente en particular

En algunos casos, el paciente pasa años con presión arterial más o menos bien controlada, pero, súbitamente empieza a presentar picos hipertensivos. Situaciones que pueden provocar descontrol de la presión arterial son:

  • Cambios en la dieta, sobre todo aumento en el consumo de sal (Lee: PELIGROS DEL CONSUMO EXCESIVO DE SAL).
  • Aumento de peso reciente, relevante.
  • Cambio de los medicamentos que estaba habituado a tomar
  • Aparición o empeoramiento de la enfermedad renal.

Incluso aquellos pacientes con presión arterial constantemente muy elevada, a menudo por encima de 180 mmHg de presión sistólica (presión máxima), se caracterizan como portadores de crisis hipertensiva cada vez que tienen un pico de hipertensión. Contrario a lo que algunos creen, el cuerpo no se acostumbra con la presión muy alta. Como veremos a continuación, el hecho de que no hay ningún síntoma no significa que los picos hipertensivos no le hacen daño a sus órganos.

URGENCIA HIPERTENSIVA X EMERGENCIA HIPERTENSIVA

Como ya se mencionó, los pacientes con crisis hipertensivas se dividen en dos grupos:

1- Urgencia hipertensiva

La urgencia hipertensiva es la forma más común de crisis hipertensiva.

Presentan emergencia hipertensiva los pacientes con pico hipertensivo, presión máxima por encima de 180 mmHg o mínima por encima de 110 mmHg, sin embargo, sin síntomas relevantes o signos de lesión aguda de algún órgano diana (órgano diana es el nombre dado a los órganos dañados generalmente por hipertensión arterial, tales como ojos, corazón, cerebro y riñones). Por definición, la urgencia hipertensiva es un tipo de crisis hipertensiva que no causa riesgo de muerte o daño severo inmediato.

Es importante tener en cuenta que, aunque no hay ningún peligro inmediato de muerte o lesiones graves de órganos, los picos hipertensivos aceleran las lesiones en el cuerpo. Mientras que un paciente con hipertensión arterial alrededor de 140 o 150 mmHg de presión máxima lleva años, a veces décadas, para presentar alguna enfermedad cardíaca o insuficiencia renal, pacientes con episodios frecuentes de crisis hipertensiva pueden desarrollar lesiones clínicamente evidente en 2 o 3 años, a veces menos, si tiene otros factores de riesgo, como diabetes o tabaquismo.

Los pacientes con urgencia hipertensiva no suelen tener síntomas como mucho dolor de cabeza, alguna fatiga o sensación de pesadez en la nuca. Los pacientes hipertensos que controlan mal su presión y constantemente presentan valores muy altos son los que toleran mejor picos hipertensivos sin presentar quejas.

La crisis hipertensiva debe ser evaluada siempre por un médico, porque la presión arterial debe ser controlada, inicialmente, para valores por debajo de 160/100 mmHg y a medio plazo para valores por debajo de 140/90 mmHg.

Como no existe ningún riesgo inminente de muerte, la presión arterial en la urgencia hipertensiva puede reducirse gradualmente a lo largo de varias horas o días. En los pacientes ancianos, se debe hacer la reducción con cuidado , ya que las caídas abruptas de la presión arterial pueden desencadenar cuadros de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.

En general, el paciente con urgencia hipertensiva no necesita ser hospitalizado y puede controlar la presión solamente con medicamentos por vía oral. Lo importante es entender que la hipertensión arterial del paciente está mal controlada y que él necesita de una atención médica más cercana, para que a medio plazo no presente más picos hipertensivos.

El medicamento más utilizado para el control de picos hipertensivos es el captopril. La clonidina es otra opción posible, si el captopril solo no está siendo capaz de traer la presión arterial por debajo de 180/90 mmHg. Si el paciente tiene edema de los miembros inferiores o antecedentes de insuficiencia cardíaca, la furosemida es una buena opción. Si el paciente está muy ansioso, un ansiolítico, como el diazepam, puede ayudar en el control de la presión arterial.

La nifedipina sublingual (Adalat sublingual) fue durante años utilizada como tratamiento de primera línea para el control de los picos de alta presión. En la actualidad, sin embargo, no está más indicada porque puede bajar la presión de forma abrupta, lo que aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.

Obs: La nifedipina retard (Adalat retard) es una forma de liberación lenta, que no causa riesgo de caída brusca de la presión.

2- Emergencia hipertensiva

La emergencia hipertensiva se distingue de la urgencia hipertensiva por la existencia de lesión aguda de algún órgano diana, desencadenada por el pico hipertensivo. El valor de la presión arterial como tal no se utiliza para distinguir los dos tipos de crisis hipertensiva, debido a que un paciente con 220/100 mmHg puede ser asintomático, mientras que otro con 190/90 mmHg puede estar sufriendo un infarto, que es una emergencia.

Las complicaciones principales que caracterizan la existencia de una emergencia hipertensiva son:

Muchas de las emergencias mencionadas pueden ser desencadenadas por un pico de hipertensión, pero también pueden ser la causa del aumento de presión. Por ejemplo, un paciente puede tener un infarto o ACV y, a partir de este momento, pasa a tener una elevación de la presión arterial, ya sea por dolor, dificultad para respirar o incluso ansiedad.

En algunas situaciones es difícil establecer lo qué vino primero, ya que ambos actúan de forma sinérgica: la hipertensión arterial empeora el infarto que, a su tiempo, favorece el aumento de pico hipertensivo. Al final, no importa. Independientemente de la fuente del problema, el paciente tiene una emergencia hipertensiva que necesita ser tratada.

Los principales síntomas de una emergencia hipertensiva son:

  • Dolor en el pecho.
  • Dificultad severa para respirar.
  • Cambios del estado mental.
  • Crisis convulsiva.
  • Cambios visuales, como visión borrosa.

La emergencia hipertensiva antiguamente se llamaba hipertensión maligna, porque no había ningún tratamiento adecuado y su mortalidad a corto plazo era muy alta. Antes de 1950, más del 80% de los pacientes con emergencia hipertensiva morían dentro del plazo de 1 año. Actualmente el término hipertensión maligna ha caído en desuso. Sin embargo, algunos autores todavía utilizan este término para describir una forma de emergencia hipertensiva que afecta, específicamente, a los ojos y los riñones de forma aguda.

Con los tratamientos modernos, la tasa de mortalidad aguda de la emergencia hipertensiva bajó considerablemente. Hoy, después de un año de crisis, más del 90% de los pacientes aún se encuentran vivos.

Los pacientes con urgencia hipertensiva deben ser hospitalizados y tratados inmediatamente. El objetivo en estos casos es controlar la presión arterial rápidamente, en cuestión de horas. La única excepción son los casos de ACV, pues la reducción abrupta en la presión arterial puede empeorar la isquemia cerebral.

En la mayoría de los casos, los pacientes con emergencia hipertensiva necesitan de drogas intravenosas para un mejor control de la presión arterial.

 

 

 

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