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Economía 07.02.2016

EN LA PROVINCIA DE SANTA FE

La suba de los precios puso en estado de alerta a los rosarinos a la hora de ir de compras

Carnes, lácteos y frutas fueron los que más aumentaron, según las personas consultadas; aunque también se mencionaron artículos de higiene personal, productos enlatados y hasta café.

Por: Agenciafe/La Capital /

 Quejas, preocupación y desconcierto sobre qué pasará a futuro con los precios son algunas de las reacciones de los rosarinos al momento de llegar a la caja del supermercado para abonar las compras. Carnes, lácteos y frutas fueron los que más aumentaron, según las personas consultadas; aunque también se mencionaron artículos de higiene personal, productos enlatados y hasta café.

   Obligados a ajustar las costumbres (y en la mayoría de los casos, el paladar), consumidores de la ciudad dieron cuenta de las estrategias que desarrollan para poder alargar el uso del sueldo o la jubilación. El año arrancó con un nuevo gobierno para el país, pero no sólo fue el sillón de Rivadavia o el gabinete los que se renovaron: los precios también lo hicieron, y de manera ascendente. Actualmente, los grandes supermercados se encuentran en el centro de las críticas luego de que se conocieran, por parte de productores y vendedores del Mercado Central de Buenos Aires, que los precios aumentan considerablemente en el pasaje de manos desde los productores hacia los grandes vendedores.

   En consonancia con esto, distintos consumidores dieron sus experiencias al momento de encarar las góndolas en busca de precios que no subestimen el presupuesto casero. Según los testimonios, hubo que aguzar el ingenio: dejar de adquirir las marcas más caras, reemplazar determinados artículos por otros y seguir las ofertas de cerca, entre otras cuestiones.

Lo básico, un problema. “En quesos y lácteos tuve que optar por segundas marcas. Hace mucho que vienen aumentando”, dice Kathy, una jubilada que se las ingenia día a día para poder hacer valer lo que el Estado le paga: cobra la jubilación mínima (alrededor de 4 mil pesos) y todo esto le coincide con algunos arreglos que, según cuenta, tuvo que hacer en su casa. “Tuve que sacar un crédito, que ahora estoy pagando. Por lo que no cobro los 4 mil pesos enteros”, agrega y se dice afortunada por tener a su marido, que “busca precios” y que sabe administrar el dinero. Aunque se pregunta: “La gente que tiene hijos ¿Cómo hace?”.

Algo parecido le sucede a Teresa, otra jubilada que debió optar por el cambio de hábitos a la hora de ir al súper. "Las cosas aumentaron, pero esto se viene arrastrando desde hace tiempo. Aunque creo que la fruta está cara", expresa mientras se acomoda su bolso de mimbre con algunos productos que acaba de adquirir. Así, tuvo que desarrollar algo para suplir el consumo de ciertas frutas o verduras, por eso cuenta que "si la uva y el tomate están caros, se los reemplaza por otra cosa".

Enlatados e higiene. Daniel es pintor y tiene 57 años. Cuenta que es complicado tanto comprar en los supermercados como hacer presupuestos de trabajos. "Dejé de comprar productos de primeras marcas, sobre todo en los enlatados", asevera quien, además, tuvo que recurrir a otras marcas en distintos productos para que "el presupuesto no se vaya para arriba". Opina que el asado "se comía más seguido" pero que ahora no se puede comer; y le hacen ruido las cosas que ve en televisión con respecto a los precios que proponen las cadenas de supermercados: "Uno ve lo que le pagan al productor y lo que llega acá. ¿Cómo puede ser que la pera se la paguen dos pesos al productor y acá te cobran 30 el kilo? Es una cosa de locos, te están robando a mano armada".

Adriana trabaja en un comedor escolar de zona oeste, por lo que vivencia día a día la inflación en los precios. En cuanto a su hogar, tuvo que inclinarse por dejar de comprar primeras marcas y buscar precios. "No se salva ningún producto, sobre todo los artículos de perfumería. Tuve que prescindir de algunas marcas y comprar los más económicos", afirma quien cuenta que también debió buscar alternativas en jabones para la ropa "tanto líquidos como en polvo".

Los jóvenes, también. Ciro, un estudiante de 18 años, sale provisto de mercadería con su changuito al momento de expresar sus sensaciones. "Ya desde el año pasado compro artículos seleccionados para ofertas. Voy a la promoción derecho", cuenta. Aunque, no dejó de comprar artículos de su preferencia, como el yogur.

Por su parte, Patricio, de 27 años, apunta siempre a los comercios que hacen descuento "del tipo dos por uno". Afirma con énfasis que algunas cosas ya se fueron por las nubes y que "ya no se pueden comprar". Pone sobre el tapete un artículo que no había sido nombrado hasta el momento: el café. Asegura que antes adquiría un tipo específico del producto, pero que ya no puede hacerlo porque el único de su especie que está en oferta es del tipo suave.

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