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Judiciales 25.01.2016

CONVIVENCIA URBANA

Cada vez más rosarinos apelan a la mediación para resolver conflictos

Entre 2014 y 2015 las intervenciones, que evitan la judicialización, crecieron un 63 por ciento. El distrito centro estuvo a la cabeza y luego el sur.

Por: Agenciafe/La Capital /

 Solucionar problemas de convivencia para evitar que se generen situaciones de mayor violencia. Ese es el objetivo de las mediaciones que desde 2002 realiza la Municipalidad y que buscan, a través del diálogo entre los vecinos, la resolución conjunta de conflictos. En 2015 fueron 1.471 las intervenciones que se realizaron en distintos barrios bajo esta metodología, un 63 por ciento más que el año anterior. La mayoría, en el centro de la ciudad.

"Es mucha la gente que se acerca a los centros de distrito por problemas de distinta índole con sus vecinos. A ellos se les sugiere que recurran a las mediaciones, porque son gratuitas y evitan la judicialización de ciertos conflictos", explicó la titular de la Dirección de Mediación, Julia Cardozo Villa.

"Lo que evidencian las cifras es que los vecinos buscan cada vez más resolver los conflictos de manera pacífica. Es por eso que, como Estado, nuestro principal desafío es llegar al conflicto a tiempo para prevenir la violencia y mejorar la convivencia", dijo al respecto Pablo Javkin, a cargo de la Secretaría General de la Intendencia, bajo la órbita de la cual funciona la Dirección de Mediaciones.

Principales conflictos. Según las estadísticas de la repartición, en 2015 se registraron 1.471 mediaciones, 80 por ciento de las cuales obtuvieron resultados favorables. Los casos más frecuentes por los que los vecinos recurren a esta herramienta se relacionan con problemas con personas que viven en la misma zona.

Humedad en las viviendas; medianeras que no se ajustan a reglamento; obras en construcción, rajaduras y fisuras; ruidos molestos; problemas con las mascotas; autos mal estacionados; ubicación antirreglamentaria de tanques de agua; contaminación, limpieza y desmalezamiento de terrenos; construcción de obras sin permiso; ubicación de contenedores; apertura de calles; bajadas de copa y corte de raíces de árboles, o la ubicación y ruido que hacen los equipos de aire acondicionado, son los más frecuentes. En definitiva: situaciones que hacen a la convivencia cotidiana. El objetivo es evitar la judicialización de estos conflictos o que determinadas problemáticas deriven en situaciones de violencia entre vecinos.

En 2014 se pusieron en funcionamiento unas 900 mediaciones. Respecto de ese año, en 2015 se registró un aumento de cerca del 60 por ciento en el uso de esta herramienta.

Distrito por distrito. De las 1.471 mediaciones, 382 se aplicaron en el distrito Centro, que se ubica a la cabeza, seguido por el distrito Sur, donde se registraron 295 intervenciones de este tipo. En el distrito Oeste se llevaron a cabo 250 mediaciones; 232 en el Noroeste y 217 en el Sudoeste. Bastante despegado de los demás distritos, en el Norte la cifra ascendió sólo a 95 casos.

Las mediaciones municipales en Rosario comenzaron a aplicarse en 2002. Desde ese año hasta 2013, se realizaron 7.445 intervenciones. No todas tuvieron resoluciones favorables, pero el recurso hoy ya está instalado como una alternativa. La búsqueda se orienta a que los propios vecinos sean los protagonistas de la solución de los conflictos.

El procedimiento es simple: una persona que se considera vulnerada por el accionar de un vecino puede recurrir al centro de distrito que le corresponda y solicitar el servicio de la mediación. Una vez ingresado el reclamo, la otra parte del conflicto es invitada a sumarse a debatir el problema y a buscar soluciones por vía no judicial.

De este modo, se evitan costos de abogados y, sobre todo, se busca mantener una convivencia pacífica: ponerse en el lugar del otro, entender por qué su accionar puede perjudicar a un vecino. El mediador no actúa como juez, sino que orienta el diálogo y acerca a las partes.

"La idea es que sean los mismos vecinos, en calidad de ciudadanos, quienes decidan conjuntamente la manera de resolver el problema que están atravesando. El beneficio no sólo tiene que ver con la superación del conflicto actual, sino que además permite conservar las buenas relaciones. En el proceso las partes adquieren capacidades para la resolución de conflictos futuros", consideró Cardozo Villa.

Una disputa con varios protagonistas que busca una solución común

Antonia Vivas es jubilada, tiene 66 años y desde hace 33 vive en una casita ubicada en barrio 17 de Agosto, a dos cuadras del Casino. Allá por 1983 accedió a la vivienda a través de un plan municipal. Pagó todas las cuotas, pero nunca consiguió escriturar. El principal inconveniente fue que, con el paso de los años, ella y otras once familias que tienen sus casas en el mismo lugar realizaron una serie de modificaciones en las construcciones originales avanzando sobre el pasillo de ingreso, que iba quedando cada vez más angosto y el año pasado no superaba los 50 centímetros. En septiembre de 2015 se inició un proceso de mediación del que participaron el Servicio Público de la Vivienda y los vecinos afectados para regularizar la situación de esas casas.

"Tuvimos reuniones, nos pusimos de acuerdo y la mayoría ya hicimos las modificaciones que nos pidieron, porque no se podía pasar por los pasillos y eso era un riesgo para todos. Todavía no terminó el proceso. Tienen que venir a hacer las mediciones y después vamos a escriturar", detalló la vecina.

El proceso que hoy se lleva adelante con vecinos que viven en cuatro pasillos de Batlle y Ordóñez al 1700 (distrito Sudoeste) comenzó en septiembre pasado, cuando desde la Dirección de Mediación Municipal se convocó a quienes viven en las 12 casas que se levantan en el lugar para solucionar un problema referido al uso del espacio público. "Yo vivo acá desde hace 33 años. Pagué todas las cuotas de mi casa durante 25 años, pero nunca pude escriturar", contó Antonia. El problema fue que tanto ella como sus vecinos avanzaron con las construcciones hacia los pasillos de acceso a las viviendas, en forma irregular.

"En la cuadra hay cuatro pasillos y todos están en la misma situación. Cuando llueve y hay viento en mi casa entra agua. Por eso hicimos un techito. Otros vecinos construyeron también. El pasillo quedó muy angosto y había problemas", explicó la mujer.

Desde la Dirección de Mediación municipal se citó a las 12 familias afectadas y al Servicio Público de la Vivienda para llegar a un acuerdo sobre la situación. Se llevaron a cabo cuatro reuniones en un centro de salud de la zona durante las cuales se debatió acerca de los riesgos de que las vías de acceso al barrio fueran tan angostas: no pueden ingresar ambulancias ni bomberos en situaciones de emergencias, ni se pueden realizar obras ante cualquier inconveniente.

Tras las primeras reuniones se llegó a un acuerdo: si los vecinos retiraban las construcciones irregulares se podría avanzar en el proceso de escrituración. "Ya somos varios los que hicimos las obras, pero el proceso no terminó, porque faltan algunos y además tienen que venir a medir para ver si está todo en regla", detalló Antonia.

Desde la Secretaría General destacaron que este fue el primer caso en el que participó del proceso la Policía Comunitaria, que fue la responsable de convocar a las partes afectadas para que asistieran a las reuniones.

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